30 agosto 2010

La piedra más grande jamás movida por el ser humano


Esta enorme piedra que sirve de pedestal a la estatua ecuestre de Pedro I El Grande en San Petersburgo. A ese descomunal trozo de sólido granito de una sola pieza se le conoce con el nombre de “La Piedra del Trueno” y  ostenta un récord que no es para tomárselo a la ligera ;-) .
Con sus 1.500 toneladas de peso y los más de seis kilómetros que la separan de su emplazamiento original, es la piedra más grande jamás movida por el ser humano.



Erigir tan colosal monumento fue una tarea titánica que se alargó durante catorce años (1768 – 1782). Sólo en hacer la estatua de bronce de 7m. de alto se tardó doce años, pues durante el primer fundido se rompió el molde en el que se estaba vertiendo el metal provocando un incendio en las instalaciones y obligando a repetir de nuevo todo el proceso.


Pero para trabajo arduo de verdad, el que se realizó con el pedestal, la gran roca que parece una gigantesca ola sobre la que cabalga el Zar. 



El ciclópeo trozo de granito se hallaba a 6 kilómetros de San Petersburgo tierra adentro y su nombre le venía dado por una leyenda que decía que un rayo había impactado sobre la roca desprendiendo un cacho y dándole una forma característica.
Para comenzar a moverla primeramente se excavó a su alrededor para liberarla del terreno. Después se dejó avanzar el invierno para aprovechar el endurecimiento del terreno por congelación y la roca se instaló sobre una especie de raíles dobles que se apoyaban sobre unas esferas de bronce de 13,5cm. de diámetro, usando un principio similar al de los rodamientos.
Estos raíles eran de unos cien metros y se disponía de dos pares, así cuando la roca se encontraba sobre uno de ellos se instalaban los siguientes delante y así sucesivamente durante todo el recorrido.


En terreno llano y sin complicaciones se avanzaban unos 150 metros al día. En total, para hacer el recorrido, se necesitaron 9 meses y 400 hombres que hacían girar dos grandes cabestrantes que era lo que tiraba del conjunto. 


Hay que destacar que toda la operación se realizó sin usar en ningún momento tracción animal o mecánica y se hizo únicamente a golpe de fuerza humana. Si además, tenemos en cuenta que entre ellos no se encontraba ningún vasco, la proeza es aún más sorprendente si cabe.
Pero aquí no se acaba la cosa. Tras arrastrarla penosamente durante esos seis kilómetros, se llegó a la orilla del mar. Allí la gran piedra, no sin complicaciones, se embarcó en una barcaza especial construida para tal efecto a la que  se le tuvo que acoplar a ambos lados dos barcos de guerra para darle mayor estabilidad. Y así, de esta guisa,  la gran mole pudo al fin llegar a su destino. 


Y se estarán preguntando ustedes.. ¿Qué pudo empujar  a un montón de hombres para que hicieran semejante demostración de fuerza?


La iniciativa del proyecto partió de Catalina La Grande y de ella fue también la idea (calificada de “capricho” por la mayoría) de mover la piedra en bruto en vez de esculpirla in situ y luego trasladarla. De esta manera  -dijo la emperatriz-  será un mayor logro para  Rusia.
El caso es que Catalina La Grande, al no tener derecho legal al trono, deseaba a toda costa ser relacionada con Pedro El Grande y ganar legitimidad ante al pueblo por lo que ordenó el levantamiento de la estatua y en la que hizo grabar a ambos lados (en un lado en latín y en el otro en ruso)



1782 fue la fecha de su inauguración y desde entonces, a pesar de revoluciones, guerras (dos de ellas mundiales) y las vicisitudes de más de 200 años, la estatua ecuestre de Pedro I El Grande todavía puede contemplarse en la Plaza del Senado de San Petersburgo en Rusia.

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