28 abril 2011

El experimento HAARP


Los buitres conspiranoicos vuelan alrededor de los reactores de Fukushima dispuestos a sacar partido de la catástrofe natural que ha provocado los conocidos temibles daños en aquella planta nuclear. Es fácil encontrar chalados en la web, como Benjamin Fulford, que afirman que Estados Unidos puede provocar terremotos en cualquier parte del mundo, o cambiar la dirección de las tormentas tropicales, gracias a esa arma militar llamada HAARP. Muchos de elllos culparon a este programa, financiado por el ejército estadounidense y la Universidad de Alaska, de provocar catástrofes de dimensiones bíblicas tales como inundaciones masivas, sequías devastadoras, tornados, huracanes y como digo, incluso terremotos. ¿Pero en qué consiste realmente ese experimento?.

HAARP es el acrónimo inglés del rograma de Investigación de Auroras Activas de Alta Frecuencia (High-Frequency Active Auroral Research Program). Se trata de una instalación ubicada cerca de Gakona (Alaska) que inició su actividad en 1990, y consiste en un transmisor de alta potencia (3.600 kilowatios) que se emplea para excitar de forma temporal un área limitada de la ionosfera, y en un grupo de instrumentos muy sofisticados (entre los que destacan 180 antenas) diseñados para observar los procesos físicos que suceden en la región excitada.
Obviamente, esa región excitada es muy limitada y se ha ubicado tan al norte, porque las auroras boreales tienen la mala costumbre de verse únicamente cerca del polo norte, y Alaska cumple esa exigencia.

¿Cómo pueden entonces los malvados científicos dirigir a su antojo los huracanes y provocar terremotos en cualquier parte del mundo con un transmisor en Alaska? La respuesta es sencillísima: no pueden.

Pero entonces ¿Por qué a los magufos se les va tanto la olla con estas siglas?

En primer lugar, la culpa la tuvieron ciertas salvajadas nucleares realizadas por el ejército estadounidense en plena guerra fría (véase explosión nuclear en 1962).

Por si fuera poco, en 1987 un extraño personaje llamado doctor Bernard J. Eastlund, presentó la absurda patente estadounidense nº 4.686.605, que intentaba hacer uso de cierta tecnología creada supuestamente por Tesla para alterar los campos energéticos de la Tierra.

Además, a mediados de la década de los 90, el dirigente ruso Vladimir Puttin acusó a los Estados Unidos de poder usar las antenas de la instalación como armamento. El parlamento ruso llegó incluso a elaborar un comunicado en 2002 acusando a la antigua potencia enemiga de "crear nuevas armas integrales de carácter geofísico que pueden influir en la tropósfera con ondas de radio de baja frecuencia".

Todo lo anterior sirvió de caldo gordo a los vendedores de conspiraciones, quienes publicaron libros al respecto, entre los que destacan: "Angels Don't Play this HAARP: Advances in Tesla Technology" del Dr. Nick Begich y Jeane Manning, y "HAARP: The Ultimate Weapon of the Conspiracy" por Jerry E. Smith, quien por cierto había sido director ejecutivo del Museo Nacional del OVNI en los EE.UU.

Bien, queda claro cómo nace el mito. Pero entonces ¿HAARP puede provocar cambios en el clima, sí o no?

Según la web oficial: "las instalaciones de HAARP no afectan al clima". La energía y el rango de las frecuencias transmitidas desde el HAARP son absorbidas de forma apenas perceptible tanto por la troposfera como por la estratosfera (las dos capas de la atmósfera que producen el clima en la Tierra) ya que están dirigidas a la ionosfera (o termosfera) capa ubicada muy por encima de las dos anteriormente mencionadas."

Debido a la distancia entre la ionosfera y la estratosfera/troposfera, no se conocen variaciones en las dos últimas provocadas por fenómenos (naturales o artificiales) que tengan lugar en la ionosfera. De hecho, las auroras boreales, provocadas por las tormentas geomagnéticas al golpear el escudo magnético protector de la Tierra (o magnetosfera), no afectan al clima en la superficie de la Tierra.

Así que si los innuit cazan morsas bajo las verdosas luces del norte en la noche polar, sin verse barridos por extraños huracanes naturales, poco podrán hacer los científicos del HAARP para lanzar terremotos devastadores contra las costas niponas. La explicación a dicha catástrofe viene de algo mucho más sencillo: la tectónica de placas.

Para más información, os aconsejo que visitéis las FAQ de la web oficial del programa, donde los científicos de la Universidad de Alaska contestan las dudas más frecuentes. Muchos veranos se organizan eventos científicos en sus instalaciones, así que si te dedicas al estudio de la ionosfera, tal vez puedas visitarlas.

Obviamente los conspiranoicos no van a creerse ni una palabra de lo que digan los "malos malosos" científicos a sueldo del ejército estadounidense en la página oficial del programa, así que seguirán pensando que la explicación más convincente es que los Illuminati controlan el clima global y las placas tectónicas a su antojo. Pero ése es otro problema más relacionado con la psiquiatría, y tal vez en otro post hablemos de ello.


22 abril 2011

Un joven salva su vida y la de su hermana gracias al juego World of Warcraft


Suena increíble, pero, Hans Jorgen Olsen, un joven noruego de 12 años de edad, salvó su vida y la de su hermana gracias a las habilidades aprendidas de jugar una y otra vez el videojuego 'World of Worldcraft'.

La historia es la siguiente: Hans y su hermana fueron de visita a un bosque, sin darse cuenta, lo recorrieron de más y llegaron a una reserva de alces, estos animales en promedio pesan 500 kilos, tienen cuernos y son peligrosos cuando se invade su territorio.

Así, el asustado joven decidió proteger a su hermana y para ello recordó un recurso del videojuego 'World of Worldcraft' la "mofa", es decir, llamó la atención del alce y le dio la oportunidad a su hermana de huir del lugar, después para salvarse a sí mismo, fingió estar muerto, engañando así al animal y huir del lugar también.

Curiosa historia, ¿verdad? Tal vez deberían empezar a incluir el videojuego en cursos de guardabosques.

14 abril 2011

Aún hay más de 1.000 cadáveres sin rescatar en la zona cero de Fukushima

Unos mil cadáveres no pueden ser rescatados dentro de la zona de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la central nuclear de Fukushima por el temor a los efectos de la radiación, indicaron hoy fuentes de la policía nipona.

Los temores a la radiactividad dentro de ese área de 20 kilómetros no permiten recuperar fácilmente los restos de los fallecidos por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo en la costa noreste de Japón.

Las autoridades revelaron hoy que algunos cadáveres "han estado expuestos a altos niveles de radiación" , como en el caso de una víctima hallada en la localidad de Okuma, provincia de Fukushima, a unos cinco kilómetros de la central nuclear, a la que finalmente se desistió recuperar el pasado día 27, según la agencia local Kyodo.

Los expertos intentan encontrar la forma de rescatar los cuerpos dentro de la zona de evacuación sin exponer a altos niveles de radiación a los equipos de emergencia, forenses y familiares en el proceso de identificación.

Se barajó la posibilidad de examinar la radiactividad de los fallecidos antes de trasladarlos fuera de esos 20 kilómetros, aunque existe peligro para los equipos de búsqueda, que no pueden pasar demasiado tiempo en la zona y deben trabajar lentamente ataviados con trajes antiradiación.

Asimismo, los fallecidos dentro de esa zona de evacuación, una de las más afectadas por el terremoto de 9 grados, no pueden ser sometidos a cremación como es costumbre en Japón, ya que se teme que en el proceso se puedan liberar gases radiactivos.

Tampoco se considera totalmente seguro enterrar los cadáveres porque podrían contaminar el terreno, según las fuentes de la policía consultadas por Kyodo.

La tragedia de los vecinos de esa zona, que han tenido que abandonar sus hogares por los problemas de filtraciones radiactivas de la central nuclear de Fukushima, aumenta con la dificultad de conocer la suerte de esos desaparecidos.

Pese a que Fukushima es una de las provincias más afectadas por el terremoto del día 11, junto con Iwate y Miyagi, tan sólo se han podido confirmar 1.049 muertos, mientras que otras 4.798 personas siguen desaparecidas.

Los fallecidos por el seísmo se elevan ya a 11.438 en todo Japón, mientras que hay 16.541 desaparecidos, según el último recuento de la policía nipona.


07 abril 2011

Monjes shaolín practicando kung fú-fútbol

Tal como en los dibujitos animados, los monjes shaolín están practicando una mezcla de fútbol y kung fu esperando crear un estilo que los haga invencibles con la pelota.

Los monjes shaolín esperan mejorar el rendimiento de China en fútbol combinando los entrenamientos de este deporte con el arte de combate que tradicionalmente cultivan. Shi Yanlú, director de esta iniciativa en el mundialmente famoso Templo Shaolín, considera que la disciplina y la concentración de su arte marcial obrará milagros en el desempeño futbolístico.

Yanlú ha seleccionado 40 jóvenes monjes para ser entrenados por figuras internacionales del balón, por un lado, y consagrados artistas marciales, por el otro. La Asociación China de Fútbol está apoyando la idea con el equipamiento necesario que incluye mil pelotas de cuero.

"El desempeño chino en fútbol es decepcionante. Confiamos en que si sumamos el espíritu y la agilidad del kung fu lo mejoraremos mucho. Los jóvenes que están entrenando tienen cualidades físicas soberbias y aprenden rápido", relató Yanglú.

Si hay alguien que todavía no conozca la película Shaolin Soccer no sabe lo que se pierde, un espectáculo al puro estilo Oliver y Benjuí y es que hay ocasiones en las que la ficción se lo pone muy difícil a la realidad pero esta tampoco lo hace nada mal...



05 abril 2011

Hormigas explosivas

En Malasia y Brunei existe una especie amenazada de hormiga (Camponotus saundersi) que literalmente explota para defenderse.


Cuando se ve en peligro contrae con tal violencia sus músculos abdominales que revienta y cubre de ácido y veneno a sus enemigos.


No es un comportamiento ofensivo, sino defensivo en beneficio de la colonia. Un proceso autodestructivo denominado 'autothysis' en el que se destruye un animal a través de una explosión de los órganos internos.



Del género Camponotus estas "hormigas madereras" o "carpinteras" también conocidas como hormigas kamikazes esperan a que el enemigo se acerque lo suficiente, para hacer detonar en una 'explosión' que esparce un veneno viscoso y corrosivo, que quema e inmoviliza al instante a todas las víctimas cercanas.


Como si de una bomba adosada al cuerpo se tratara, tienen repartido desde la cabeza al abdomen, sacos de veneno pegajoso y tóxico para tan singular mecanismo defensivo que comparten en exclusiva con unas termitas vietnamitas Globitermes sulphureus.