14 septiembre 2009

Mitos y leyendas del mundo Disney (I)

Un tipo que sabía suajili llevó a su hijo a ver El Rey León, de Disney. Iba traduciendo los nombres de los personajes al niño. por los visto, “Simba” significa, como corresponde, “león”, pero “Pumba” – el nombre del cerdo salvaje – equivale a “esmegma”, la secreción blancuzca que se forma en el prepucio.

Las aventuras del pequeño león contienen otras alusiones políticamente incorrectas: en un momento en que Simba está tumbado ante un fondo de estrellas titilantes, puede verse como los puntitos brillantes forman la palabra “sex”.


Potenciado con Photoshop:



Casi cada película producida por los estudios Disney posee su pedazo de leyenda que, casi siempre, saca a la luz contenidos inapropiados ocultos en la cascada de hermosas e inocentes imágenes, susurrados bajo la banda sonora o que pasan inadvertidos por la rápida sucesión de los fotogramas.

El más famoso puede verse en la portada de cualquier vídeo de La Sirenita: entre las formas del palacio dorado del fondo podemos apreciar un falo representado con gran realismo. En la misma película, en la escena final de la boda, se puede vislumbrar una erección bajo el manto del sacerdote que oficia el acto.



Aunque haya quien cuestione estos rumores, podemos citar uno indiscutible: en el minuto ochenta de Los Rescatadores, cuando los ratones Bianca y Bernard vuelan en una lata de sardinas sobre el albatros, podemos ver una mujer desnuda en una ventana. No es un dibujo, sino una fotografía muy nítida que desentona con el estilo general de la imagen y pasa desapercibida sólo por la velocidad con la que aparece y desaparece. Aunque la leyenda urbana nos habla de nuevo de un animador rebelde, los responsables de la compañía afirman que el “material ofensivo” se filtró en algún punto de la postproducción.


Aún hay más. Se dice que el pubis de Jessica Rabbit puede verse desnudo en un par de fotogramas de “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”

En Aladdin, en la escena en que el protagonista se cuela en el cuarto de su enamorada y se topa con el tigre, podemos escuchar – en la versión original – como, al quitarse el turbante, susurra “Good teenagers, take off your clothes”, o sea, “Buenas adolescentes, quitaos la ropa”.



También hay una frase subida de tono que puede escucharse en Hércules, en la escena en que un grupo de mozas acosan al héroe. En la versión española, entre su histérico griterío puede escucharse como una chilla: “¡Quiero follarte!”.



Algunos exégetas disneyanos afirman que las personalidades de los siete enanitos de Blancanieves representan los siete grados de adicción a la cocaína. Veámoslo: Dopey, Grumpy, Bashful, Sneezy, Sleepy y Doc – en la versión original – podrían traducirse como “drogadicto”, “gruñón”, “tímido”, “mocoso”, “dormilón” y “doctor”. El propio nombre de Blancanieves, en inglés “Snow White” (Blanca Nieve) también parece hacer alusión a la mencionada droga.


El irascible pato Donald tampoco se libra de la sombra de la sospecha, pues no falta quien diga que sus cloqueos medio incomprensibles sirven para ocultar mensajes subliminales. Los acomodadores de los viejos cines podían comprobar como, en determinados momentos de la aparición del pato, los espectadores coincidían en demandar determinados productos como, por supuesto, Coca-cola. Hablando de Donald, otro rumor dice que fue censurado en Finlandia, pero no por difundir este tipo de subliminales, sino por andar por ahí sin pantalones.

2 comentarios:

  1. En Disney son unos rebelde xDDDD
    Prefiero Pixar ^^

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  2. joé con los disney... jajaja yo ya había leído algunas de éstas cosas... en fin... yo también prefiero Pixar ^_^

    Anónina

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