30 marzo 2009
El gusano más extraño del mundo
Lo que acabais de ver es uno de los medios de locomoción animales más extraños de la naturaleza. No, no seais mal pensados, no es el pene eso que sale despedido.
Se trata de un gusano nemertino, de la familia Nemertea cuya principal característica, justamente, es ese órgano que vemos salir en el vídeo. Se llama probóscide o trompa evaginable y se trata de un apéndice que guarda dentro de una cavidad tubular llamada rincocele. Este último se abre por el lado contrario a la boca, y por lo general tiene un largo igual al del cuerpo o más.
El funcionamiento es complejo pues aprovecha, para salir, la presión hidrostática, valiéndose para volver a su sitio de un potente músculo retractor.
Esta trompa la usan para cazar a sus presas, ya que los nemertinos son carnívoros. Algunos enrollan a sus presas con el probóscides y otros tienen veneno en la punta del mismo, pero en ambos casos se tragan a su presa completa.
Hay 900 especies de nemertinos, distribuidas en dos clases Anopla y Enopla. Por lo general miden menos de 20 centímetros de largo, pero hay especies como el Cerebratulus y el gusano cordón de bota, que pueden medir unos 15 a 30 m. Algunas especies son acuáticas y otras terrestres.
26 marzo 2009
Neurona Espejo
Se denominan neuronas espejo a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere.
Las neuronas del individuo imitan como "reflejando" la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de ahí su nombre de "espejo". Tales neuronas habían sido observadas primeramente en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de Broca y en la corteza parietal.
En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.
Descubrimiento
En los años 1980 y 1990, Giacomo Rizzolatti trabajaba con Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la universidad de Parma, en Italia. Estos científicos habían colocado electrodos en la corteza frontal inferior de un mono macaco para estudiar las neuronas especializadas en el control de los movimientos de la mano: por ejemplo, coger objetos o ponerlos encima de algo. Durante cada experimento, registraban la actividad de sólo una neurona en el cerebro del simio mientras le facilitaban tomar trozos de alimento, de manera que los investigadores pudieran medir la respuesta de la neurona a tales movimientos. Así fue que, como ya ocurriera con muchos otros descubrimientos, las neuronas espejo fueron encontradas por casualidad.
Rizzolatti recuerda que "cuando Fogassi, parado al lado de un frutero, tomó un plátano, observamos que algunas de las neuronas del mono reaccionaron. ¿Pero cómo habría podido suceder esto si el animal no se había movido? Al principio pensamos que fuera un error en nuestra técnica de medición o quizá un fallo del equipo, pero luego comprobamos que todo funcionaba bien y que las reacciones de la neurona ocurrían cada vez que repetíamos el movimiento", mientras el macaco lo observaba.
Este trabajo fue publicado en esa oportunidad y posteriormente se ha confirmado, hallando neuronas espejo en las regiones parietal inferior y frontal inferior del cerebro. Recientemente, las evidencias del IRMf, de TMS y de EEG, así como del comportamiento, sugieren con firmeza la presencia de sistemas similares en el ser humano, en el que se han identificado regiones del cerebro que se activan durante la acción y la observación de la misma. No sorprende que estas regiones cerebrales coincidan de cerca con las localizaciones encontradas en el macaco.
Entre neuronas espejo y autismo
Esta presunción se está poniendo a prueba mediante distintos abordajes. Por ejemplo, un reciente estudio con resonancia magnética de Mirella Dapretto midió directamente la actividad del sistema de neuronas espejo en niños mientras observaban e imitaban expresiones faciales que reflejaban distintas emociones. «Los niños con un espectro de autismo demostraban menos actividad en el sistema de neuronas espejo en comparación con los niños de desarrollo normal», explica Dapretto. «Es más, la actividad medida durante las tareas en neuronas espejo de niños con autismo se correlacionaba con el grado de gravedad del trastorno, medido con las escalas usadas habitualmente en la clínica».
Curiosidad: Esta neurona esta directamente relacionada con el gesto de imitar un bostezo cuando lo vemos u oímos hablar de él.....cuantos habéis bostezado? ^^
Las neuronas del individuo imitan como "reflejando" la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de ahí su nombre de "espejo". Tales neuronas habían sido observadas primeramente en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de Broca y en la corteza parietal.
En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.
Descubrimiento
En los años 1980 y 1990, Giacomo Rizzolatti trabajaba con Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la universidad de Parma, en Italia. Estos científicos habían colocado electrodos en la corteza frontal inferior de un mono macaco para estudiar las neuronas especializadas en el control de los movimientos de la mano: por ejemplo, coger objetos o ponerlos encima de algo. Durante cada experimento, registraban la actividad de sólo una neurona en el cerebro del simio mientras le facilitaban tomar trozos de alimento, de manera que los investigadores pudieran medir la respuesta de la neurona a tales movimientos. Así fue que, como ya ocurriera con muchos otros descubrimientos, las neuronas espejo fueron encontradas por casualidad.
Rizzolatti recuerda que "cuando Fogassi, parado al lado de un frutero, tomó un plátano, observamos que algunas de las neuronas del mono reaccionaron. ¿Pero cómo habría podido suceder esto si el animal no se había movido? Al principio pensamos que fuera un error en nuestra técnica de medición o quizá un fallo del equipo, pero luego comprobamos que todo funcionaba bien y que las reacciones de la neurona ocurrían cada vez que repetíamos el movimiento", mientras el macaco lo observaba.
Este trabajo fue publicado en esa oportunidad y posteriormente se ha confirmado, hallando neuronas espejo en las regiones parietal inferior y frontal inferior del cerebro. Recientemente, las evidencias del IRMf, de TMS y de EEG, así como del comportamiento, sugieren con firmeza la presencia de sistemas similares en el ser humano, en el que se han identificado regiones del cerebro que se activan durante la acción y la observación de la misma. No sorprende que estas regiones cerebrales coincidan de cerca con las localizaciones encontradas en el macaco.
Entre neuronas espejo y autismo
Esta presunción se está poniendo a prueba mediante distintos abordajes. Por ejemplo, un reciente estudio con resonancia magnética de Mirella Dapretto midió directamente la actividad del sistema de neuronas espejo en niños mientras observaban e imitaban expresiones faciales que reflejaban distintas emociones. «Los niños con un espectro de autismo demostraban menos actividad en el sistema de neuronas espejo en comparación con los niños de desarrollo normal», explica Dapretto. «Es más, la actividad medida durante las tareas en neuronas espejo de niños con autismo se correlacionaba con el grado de gravedad del trastorno, medido con las escalas usadas habitualmente en la clínica».
Curiosidad: Esta neurona esta directamente relacionada con el gesto de imitar un bostezo cuando lo vemos u oímos hablar de él.....cuantos habéis bostezado? ^^
23 marzo 2009
Un cerebro, dos conciencias
El paciente se abotona la camisa. Mientras su mano derecha coloca los botones en los ojales, se da cuenta que su mano izquierda lleva un rato luchando por desabotonarlos. No es una pesadilla, es una alteración conocida como síndrome de la mano ajena, documentada por los neurólogos desde hace años.
Es frecuente encontrar pacientes cuyas manos luchan literalmente “una contra otra”. Una mujer capaz de estar diez minutos peleando consigo misma por coger un sobre, un hombre que trata de pagar y cuya mano izquierda vuelve a guardar el dinero cada vez que lo pone en el mostrador, o un paciente que intenta abrir el periódico con la mano derecha mientras la izquierda se lo cierra.
No es extraño que los afectados piensen que son víctimas de una posesión demoníaca. Pero existe una explicación física para lo que les sucede, y está en el cerebro.
La causa está en los daños producidos en una zona conocida como cuerpo calloso. Una alteración seria en este haz de fibras, que conecta ambos hemisferios cerebrales, produce una falta de comunicación y una especie de "división de la conciencia": las dos mitades no transmiten los datos y el paciente llega a actuar funcionalmente como una persona con dos cerebros.
En algunas pruebas realizadas en laboratorio, se tapan los ojos del paciente y se le dan objetos para reconocer con las manos. Aunque el sujeto es capaz de reconocer perfectamente el número cinco con su mano derecha, por ejemplo, cuando se le pide que anote el resultado con la izquierda, se muestra incapaz de apuntar el número correcto.
La mayoría de estos pacientes han sido sometidos a una operación para tratar la epilepsia, consistente en separar los dos hemisferios cerebrales cortando el haz de nervios que los mantiene unidos. Esta operación se puso de moda en la primera mitad del siglo XX para los casos graves de la enfermedad. Aunque “los individuos que salían de esta intervención parecían normales a todos los efectos”, un análisis más profundo llevó a descubrir que algo había cambiado en lo referente a su conciencia.
En 1985 se analizaron a varias personas que habían sido sometidas a esa operación. Le mostraron simultáneamente dos problemas visuales que tenían que resolver: un problema a su ojo izquierdo y otro a su ojo derecho. En estas condiciones muy artificiales, cada hemisferio cerebral sólo percibe uno de los problemas. Lo increíble es que los pacientes no tuvieron problema en resolver los dos problemas a la vez. Algo que no podría hacer una persona normal. En una persona con los dos hemisferios conectados por el cuerpo calloso, la consciencia es única y no puede enfrentarse a dos problemas visuales simultáneos. Pero en los pacientes con el cuerpo calloso seccionado, cada hemisferio forma una serie de estados de consciencia independientes. En otras palabras, los pacientes eran capaces de tener dos conciencias a la vez, “y no estar locos”.
19 marzo 2009
Visión de los animales

Muchos animales no son capaces de ver en color. Si pudiéramos mirar a través de sus ojos veríamos que las imágenes que perciben están teñidas de una infinidad de tonalidades grises, que van desde el blanco hasta el negro, como en los televisores antiguos.
Todas las imágenes que vemos se forman en el fondo del ojo, en una superficie curva y delgada llamada retina. Esta se comporta como una pantalla de cine, en donde se proyectan los colores, movimientos, profundidad, luces y sombras del mundo que nos rodea... y donde unas células fotorreceptoras envían toda la información que les llega al cerebro, para que la descifre y la procese.
Nuestra retina está invadida por cerca de 130 millones de células fotorreceptoras, de las que unas 123 millones son largas y delgadas -los bastones-, y las restantes son células cortas y gruesas -los conos-. Entre las primeras están las detectoras de las variaciones de brillo. Si un paquete de luz -un fotón- alcanza a una de estas células, se produce una reacción química que blanquea un pigmento durante una fracción de segundo. Pasado este tiempo, el pigmento vuelve a oscurecerse y, de esta forma, se prepara para recibir otro fotón.
Este cambio bioquímico es leído por los nervios ópticos que viajan hasta el cerebro, donde es interpretado. Los bastones son extremadamente sensibles a cantidades de luz muy escasas, pero no están capacitados para apreciar los colores. Por este motivo, vemos en blanco y negro o en tonalidades grises cuando las condiciones de luz son extremas.
Del color se encargan los conos, que en vez de reaccionar sólo ante el brillo, lo hacen de diferentes maneras ante tres colores: verde, azul y rojo. Unos conos son más sensibles a uno u otro color. Por lo tanto, si un animal carece de conos en su sistema visual, como es el caso del toro, en su retina le será imposible percibir el color. Es por ello que los miura jamás envisten al rojo, como se piensa popularmente, sino al torero, al capote o a cualquier otra cosa en movimiento.
Todas las imágenes que vemos se forman en el fondo del ojo, en una superficie curva y delgada llamada retina. Esta se comporta como una pantalla de cine, en donde se proyectan los colores, movimientos, profundidad, luces y sombras del mundo que nos rodea... y donde unas células fotorreceptoras envían toda la información que les llega al cerebro, para que la descifre y la procese.
Nuestra retina está invadida por cerca de 130 millones de células fotorreceptoras, de las que unas 123 millones son largas y delgadas -los bastones-, y las restantes son células cortas y gruesas -los conos-. Entre las primeras están las detectoras de las variaciones de brillo. Si un paquete de luz -un fotón- alcanza a una de estas células, se produce una reacción química que blanquea un pigmento durante una fracción de segundo. Pasado este tiempo, el pigmento vuelve a oscurecerse y, de esta forma, se prepara para recibir otro fotón.
Este cambio bioquímico es leído por los nervios ópticos que viajan hasta el cerebro, donde es interpretado. Los bastones son extremadamente sensibles a cantidades de luz muy escasas, pero no están capacitados para apreciar los colores. Por este motivo, vemos en blanco y negro o en tonalidades grises cuando las condiciones de luz son extremas.
Del color se encargan los conos, que en vez de reaccionar sólo ante el brillo, lo hacen de diferentes maneras ante tres colores: verde, azul y rojo. Unos conos son más sensibles a uno u otro color. Por lo tanto, si un animal carece de conos en su sistema visual, como es el caso del toro, en su retina le será imposible percibir el color. Es por ello que los miura jamás envisten al rojo, como se piensa popularmente, sino al torero, al capote o a cualquier otra cosa en movimiento.
16 marzo 2009
Amor de madre
Esta es la historia de la valiente hazaña de una perra llamada Hua Hua, durante las inundaciones en julio de 2007 en China. El desbordamiento del río Yangtzé dejó aislada una pequeña región convirtiéndola en islote, en el que habían quedado atrapados sus cuatro cachorros recién nacidos.
Hua Hua vivía en la calle, al suroeste de la ciudad de Chongqing. Los cachorros nacieron en una región a la que se podía acceder a pie antes de quedar totalmente aislada.
Rodeada de agua, Hua Hua se vio obligada a nadar más de 1 Km. hasta llegar a tierra firme para buscar alimento, pero cada tarde, regresaba nadando a Coral Dam (otro kilómetro) para alimentar a sus cachorros y hacerles compañía durante toda la noche.
El viaje se repetía 2 veces al día, todos los días sin excepción. El siguiente mapa muestra el recorrido que hacía Hua Hua:
Huang Pinghui, deportista y aficionado a la natación, descubrió el secreto de Hua Hua, durante sus ejercicios de cada día. Mientras Huang cruzaba a nado el río Yangtzé, decidió hacer un descanso en Coral Dam. El islote se había convertido en tierra de descanso para muchos nadadores como Huang. En esta tierra de nadie rodeada de agua, Huang, sorprendido, encontró en un cobertizo a cuatro cachorros recién nacidos, de unos 10 días de edad.
Al día siguiente, por la tarde, Huang regresó nuevamente a la isla con unos amigos y estaba a punto de descubrir el misterio: ¡Una perra adulta llegaba nadando por el río! Enseguida comprendió que los cachorros nacieron allí y habían quedado atrapados por el agua.
Huang se sintió conmovido por la valentía de la perrita. Escribió la historia y pidió a un amigo que la publicara en un foro de mascotas en internet. La emotiva historia no dejó indiferentes a los lectores, quienes la bautizaron como "Hua Hua" (que significa Flor). Se cuenta que anteriormente vivía en un buque de carga, hasta que su dueño la vendió. Abandonada, se convirtió en un perro callejero.
Muchos internautas se ofrecieron voluntarios para ayudar a los perros. Inicialmente, Huang se negó, temiendo que demasiadas personas pudieran perturbar a la familia. Sin embargo, desde que se conoció la historia, muchos residentes locales llevan comida a la isla para alimentar a Hua Hua.
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